Victor Papanek o cómo usar el diseño para mejorar la vida

La obra del diseñador Victor Papanek llega hasta nuestros días manteniendo la vigencia de unos principios que cuestionan el rol y la responsabilidad política de los/as diseñadores/as, cuando no señalan al propio oficio como causa y cómplice de las desigualdades sociales.


No hay ejercicio más sano para un artista que la autocrítica. Esa práctica, con el tiempo elevada a disciplina, hizo de Victor J. Papanek (Viena, 1923 – Lawrence, EEUU, 1998) uno de los diseñadores más relevantes del siglo XX, cuyas ideas siguen resultando inspiradoras en el panorama actual. Un hábito fundamental para mantener el motor de la lucidez y el compromiso social constantemente engrasado.

Su obra más celebrada y en la que da buena muestra de su pensamiento es Diseñar para el mundo real (1971), un texto que fue mal comprendido y ridiculizado en su día pero que ha alcanzado, casi medio siglo más tarde, el rango de tratado para toda persona que conciba el diseño -y cualquier actividad creativa- desde una perspectiva crítica con lo que le rodea. No obstante el libro se abre con una dura declaración desde la que se cuestiona el encaje ético del diseño:

«Hay profesiones que son más dañinas que el diseño industrial, pero muy pocas. Y posiblemente solo haya una profesión que sea más insincera. El diseño publicitario, dedicado a convencer a la gente para que compre cosas que no necesita con dinero que no tiene para impresionar a personas a quienes no les importa, es quizás la especialidad más falsa que existe hoy en día. El diseño industrial, al confeccionar las cursis estupideces pregonadas por los publicistas, logra un merecido segundo puesto».

V. Papanek, Diseñar para el mundo real (1971)

Antropólogo, crítico y profesor además de diseñador, Papanek fue uno de los diseñadores pioneros en distanciarse de procesos creativos basados exclusivamente en habilidades individualistas como inspiración o talento, para proponer en su lugar equipos de trabajo multidisciplinares donde también tuvieran cabida profesionales de la sociología, la psicología o la física.

Ideas, arte, diseño…, e inclusión

Para alguien que pensaba que todas las áreas del saber estaban relacionadas, el diseño no podía evolucionar manteniéndose al margen de los conflictos sociales del momento. Una de las tareas más urgentes que la profesión tenía entonces -no ha dejado de tenerla- es la de preocuparse por las condiciones de vida de todos aquellos grupos sociales infrarrepresentados en la escena pública. Es decir, la función del diseño tenía que ser la de idear y producir todo aquello que sirviera para mejorar la vida de la mayoría de la gente y no la de un selecto grupo de consumidores, y especialmente la de aquellas minorías menos atendidas por el ciclo del diseño: las mujeres, la infancia y las personas con discapacidad.

Papanek realizó e inspiró múltiples obras siguiendo este propósito. Una de las que tuvo mayor repercusión, y pese a la crítica feroz que tiempo atrás dirigió hacia la industria automovilística, fue la colaboración con la firma Volvo para la creación de un automóvil adaptado a pasajeros en silla de ruedas con una entrada más baja, asientos abatibles y puertas de apertura corredera.

Además de los diseños acometidos por él mismo, muchas de sus ideas para la eliminación de barreras y aumentar la autonomía de personas con movilidad reducida fueron asumidas y llevadas a la práctica por sus propios alumnos, así como por otros/as diseñadores/as que se vieron influenciados/as por él. 

Diseñar para el mundo real es una de las obras precursoras y referencia fundamental del diseño ético

Prototipo y evolución posterior del símbolo internacional de accesibilidad. Fuente: dominio público.

Por ejemplo, el símbolo internacional de accesibilidad fue inicialmente desarrollado por Susanne Koefoed durante un seminario en el verano de 1968 impartido por la Organización de Estudiantes de Diseño Escandinavo, donde Papanek fue uno de los ponentes. También en el mismo seminario otros dos asistentes, Maria Benktzon y Sven-Eric Juhlin, presentaron una propuesta de cubiertos, platos y otros utensilios -fabricados en plástico reciclado- destinados a ser usados por personas con habilidades motoras finas reducidas. O un dispositivo que servía para la toma de apuntes en braille, diseñado por James Hennessey y Solbrit Lanquist cuando eran alumnos de Papanek en el California Institute of the Arts, entre 1970 y 1971.

La figura de Victor Papanek en el diseño contemporáneo está reconocida como la de uno de los precursores y referencia fundamental del diseño ético. Reconocer y repensar su obra es tarea ineludible para saber qué se está diseñando, de qué manera y, en última instancia, a quién(es) beneficia.

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