Participem en el Màster de Logopedia Infantil de l’Hospital de Sant Pau

Notícia (en castellà) de Claudia Portilla, logopeda del CDIAP d’Aspanias.

Este curso académico el CDIAP de Aspanias participó en el Máster de Logopedia Infantil de la Escuela de Patología del Lenguaje del Hospital de Sant Pau, coordinado por Andreu Sauca, logopeda del CDIAP de Aspanias, i en el que hemos impartido el módulo de Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). Durante las sesiones teórico prácticas del módulo, la logopeda Claudia Portilla del CDIAP de Aspanias compartió con una veintena de estudiantes los aspectos más relevantes y actuales en la definición, el diagnóstico y la intervención en este trastorno. El TEL o disfasia (Specific Language Impairment SLI siglas en inglés) es una limitación significativa en el lenguaje que es muy desconocida a nivel social pese a que hace más de 150 años se han descrito las dificultades que pueden presentar los niños con esta limitación.

Existe un consenso científico en relación a que este trastorno no es debido a una pérdida auditiva, daño cerebral, baja inteligencia, déficit motores, factores socioambientales o alteraciones del desarrollo afectivo (Bishop 1997; Leonard, 1998) y por tanto, su identificación se basa fundamentalmente en dificultades lingüísticas y comunicativas. La caracterización compleja de este trastorno ha dificultado tanto su identificación como los programas de intervención adecuados que promuevan cambios significativos y estables en las capacidades lingüísticas de los niños que lo presentan. A nivel de prevalencia se sabe que entre el 3% y 8% de los niños entre 4 y 7 años presentan un TEL (Aguado, 2006) siendo más frecuente que el autismo aunque mucho menos conocida su evolución e impacto en el desarrollo global del niño.

Dorothy Bishop una de las investigadoras más reconocidas a nivel mundial en el estudio del TEL, afirma que al menos un niño en el aula puede tener TEL y que es muy importante la identificación temprana y el conocimiento social de esta afectación para asegurar una buena intervención y aminorar las consecuencias a nivel escolar. Datos del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH siglas en inglés) aseguran que el 70% de los niños evaluados a los 5 años con TEL continúa teniendo un rendimiento bajo en el lenguaje a los 18 y 20 años y que más del 75% de personas diagnosticadas con TEL también cumplen criterios en dificultades de lectura y procesamiento auditivo.

Imatge CC de Ponch_o
Imatge CC de Ponch_o

A nivel del Estado español, los últimos 15 años se registra un avance muy importante en el estudio de esta afectación y existe una preocupación creciente por determinar la intervención más adecuada en niños diagnosticados con TEL. Se asegura que al ser el TEL una limitación del lenguaje persistente al tratamiento, uno de los criterios más importantes es la frecuencia de la intervención y el trabajo interdisciplinar con la familia y la escuela. En el ámbito de la atención temprana, es importante observar e identificar indicadores de riesgo que puedan desencadenar un TEL y diferenciar un retraso simple del lenguaje de un dificultad más instaurada y persistente como lo es el TEL. No se trata de sobre diagnosticar o “etiquetar” anticipadamente a nivel clínico a los niños que pudieran estar presentando una dificultad más significativa en el ámbito del lenguaje, sino de consolidar la función preventiva en una franja de edad propicia a la intervención temprana en la que puede favorecerse la evolución del lenguaje y disminuir las consecuencias en otras áreas del desarrollo.

Las familias pueden pasar años y años no entendiendo lo que le sucede a su hijo, atribuyendo a otros factores el origen de esta dificultad, por ejemplo, a que su hijo tiene una deficiencia en la inteligencia o a la conducta ya que no sabe comportarse en determinadas circunstancias.

Se ha descrito una amplia tipología o tipos de TEL, dependiendo si las dificultades son en la vertiente expresiva o comprensiva del lenguaje. Según diversas investigaciones nacionales e internacionales, las características que parecen ser una constante en niños con TEL incluyen: pobre vocabulario, resultados bajos en tareas verbales en pruebas que evalúan el lenguaje, baja diversidad léxica o de vocabulario, producción pobre de fonemas o sonidos de la lengua, dificultades en la discriminación auditiva, dificultad en la estructuración del lenguaje o de oraciones ya que hay una limitación en la adquisición de palabras usadas como nexo (preposiciones, conjunciones, artículos), dificultades en el desarrollo narrativo (o explicación de vivencias, historias) y en la memoria a corto plazo en la repetición de palabras o números, todo ello en un momento evolutivo que se espera ya aparezcan estas habilidades.

Hay que tener en cuenta que no todos los niños que hablan más tarde de lo esperado o que desarrollan el lenguaje a un ritmo diferente, presentarán este trastorno, de ahí que es importante un seguimiento temprano, intensivo y frecuente de los profesionales en logopedia si el niño presenta dificultades en el desarrollo del habla o del lenguaje o si no evoluciona como se espera. 

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