Niños y confinamiento: la regulación del estado de ánimo por la vía corporal

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Por Alba Cabanas
Terapeuta Ocupacional y Psicomotricista del SAT Aspanias

Durante estos días, son muchos los niños (y mayores) que, como consecuencia del confinamiento y el cambio de rutinas, se encuentran más nerviosos, inquietos o desorganizados. Cada uno expresa su malestar de manera diferente: pueden estar más irritables, demandantes, mostrarse más inquietos motrizmente, desconectados, llevarse los dedos (u otros objetos) a la boca, hacer movimientos repetitivos, volverhacer cosas que ya no hacía… Todas ellas son expresiones posibles del malestar infantil.

Cuando el niño todavía no puede expresarse a través del lenguaje, o éste es demasiado inmaduro para representar cómo se siente, el cuerpo y sus manifestaciones son la vía que encuentran para canalizar y expresar su estado interno. Cabe armarse de paciencia y entender que forma parte de una situación temporal y excepcional para ayudarle a que pueda llevarlo lo mejor posible.

En general los niños necesitan la ayuda del adulto para conseguir tranquilizarse, especialmente los más pequeños o los que presentan alguna dificultad o trastorno.

Las figuras de referencia (madres, padres o cuidadores principales) suelen conocer qué gestos, juguetes, materiales o canciones ayudan al niño/a a calmarse. Si bien cada niño/a encuentra esta tranquilidad de una manera concreta y específica, existen algunas estrategias generales que pueden ayudarles en los momentos de mayor desorganización.

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A continuación os dejamos una lista con ideas y actividades corporales que pueden favorecer la regulación, siempre teniendo presente la idea de ofrecer, probar y ver cómo responde el niño/a a la propuesta. Es probable que no quiera o no pueda participar. ¡No pasa nada! Vamos a respetar su decisión. No debemos obligarlos, ya que esto podría generar el efecto contrario, aumentar la ansiedad en nosotros y también en ellos.

Factores ambientales

  • Intensidad de estímulos del ambiente. Sonidos, pantallas, intensidad de luz, música, juguetes con luces… todos ellos son factores que pueden incrementar la excitación de los más pequeños. Es recomendable controlar la cantidad de sonidos y materiales del ambiente para favorecer la tranquilidad. Una recomendación puede ser mantener los juguetes ordenados en cajas y que el niño/a los coja en pequeñas cantidades. Esto ayudará a que pueda centrarse y explorar a fondo cada material (en lugar de ir cambiando de uno a otro). Otra, observar la respuestas ante las pantallas o juguetes con luces y regular el tiempo y el momento del día en que se usan. Antes de dormir, mejor evitarlos. Disminuir la cantidad de luz y repetir la misma canción antes de ir dormir puede ayudarle a anticipar el momento de acostarse.
  • Voz del adulto. Cómo hablamos a los niños también puede influir en su estado de tranquilidad. El tono de voz, la intensidad y la cantidad de palabras utilizadas también nos puede ayudar.
  • Objetos. Los materiales blandos (cojines, almohadas, colchones, telas) favorecen el estado de la calma.

Juegos e ideas varias

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Los baños calientes ayudan a relajar el tono y por tanto a calmar el cuerpo.
Si no se dispone de bañera se pueden hacer con agua caliente en un barreño o cubo. Se puede utilizar otro recipiente para tirar agua caliente por encima o dejar al niño que juegue de un recipiente a otro.A la hora de salir de la ducha, se pueden enrollar en la toalla , sentarlo en nuestras piernas y abrazarlo fuerte. Jugar a abrazar fuerte y soltar puede ayudarles a estar más tranquilos. Hay niños que prefieren sacar los brazos por fuera; otros, a los que no les gusta este juego.

Los rollitos en toallas o mantas son igual que el anterior pero en el suelo. Se extiende una manta o toalla en el suelo y el niño se coloca encima. Se va
enrollando la toalla con el niño dentro. Puede hacerse con los brazos dentro o fuera en función de las preferencias del niño. Si el niño no puede tolerarlo
también se pueden ir envolviendo las diferentes partes del cuerpo con telas,
cordones de bata, toallas…

Los masajes o caricias se puede aprovechar después del baño o antes de
vestirlos a hacer masajes o presiones por las diferentes partes del cuerpo. Se pueden ir apretando los bracitos, las piernas, los pies con nuestras manos. También frotar la espalda o colocar nuestras manos en su barriga haciendo cierta presión. O utilizar toallas o mantas por encima, enrollar una toalla y hacer un rollito que deslizar por encima del cuerpo del niño, ayudarse de otros objetos como pelotas, sacos de dormir…

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Cubrir el cuerpo con telas, cojines, mantas. Podéis usar diferentes materiales que encontréis en casa, ya sean sábanas, almohadas, cojines o mantas. La idea es que el niño tenga sensación de peso que le ayude a sentir los límites de su cuerpo. También se puede hacer un paquete con algunos cojines envueltos en una sábana y que el niño entre.

Al fabricar espacios contenedores se trata de construir espacios en los que
el niño se pueda meter y estar resguardado. Se puede hacer de muchas
maneras y con materiales de estar por casa. Con sábanas, cajas*, debajo de
una mesa, dejar un espacio entre el sofá y la pared, taparlo y llenarlo con
cojines, poner una sabana encima de otra, atar las cuatro puntas y llenar el
espacio que queda entre ambas de cojines para que el niño se meta dentro… Habrá momentos que el niño necesite estar solo y otros en los que
es conveniente que el adulto juegue con él desde fuera, tapando y destapando, buscando al niño con la mano, llamándolo por su nombre,
jugando al cucu-tra.

El movimiento de balanceo, lento y rítmico ayuda a tranquilizar y transitar hacia calma. Se puede hacer cuerpo a cuerpo, con el niño en brazos, con una sábana sujetada por los dos extremos o colocando una tela larga (o dos sábanas atadas) en una mesa. Acompañar el movimiento de balanceo con una canción infantil lenta también puede ayudar a la organización.

Para los arrastres se pueden utilizar una sábana, toalla o manta. La idea es
extenderla en el suelo, que el niño se suba encima y llevarlo por el suelo
despacito.

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En la etapa infantil muchos niños se sienten atraídos por los juegos de llenar y vaciar. En función de las características del niño se optarán por materiales más o menos grandes. Es importante que nos aseguremos de que las piezas no se puedan llevar a la boca y puedan provocar atragantamientos. Se pueden utilizar materiales de la casa como frutas, bolas hechas con papel, granos de café, legumbres o arroz, y como recipientes podéis usar ollas, tapers o cajas. Si estáis en la hora del baño también se puede hacer con agua.

En definitiva, sea cual sea la idea, la finalidad es jugar y pasarlo bien. No pasa nada si el niño no quiere, pues lo importante es el proceso, no es resultado.


* Debido a la situación actual, por prevención, si cogéis las cajas del supermercado, mejor dejarlas airear 48 horas.

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