Cristina Quílez: «Mirar a través de una cámara te permite dar un paso atrás y ver con perspectiva»

Llegeix la versió en català

«No hacemos fotos con nuestras cámaras: las hacemos con nuestro corazón y nuestra mente, y la cámara no es más que una herramienta». Aunque la frase se le atribuye al fotógrafo Arnold Newman, bien podría haberla pronunciado Cristina Quílez (Barcelona, 1979), una persona que demuestra, con su manera de entender la fotografía, la veracidad en la cita del fotógrafo neoyorquino.
Comprometida desde detrás de su cámara con diversas causas que necesitan ser contadas, para
La Cristina Fotografía -su alter ego profesional- la creación de imágenes debe ser un proceso basado en la simplicidad y en contacto directo con las emociones. Es para ella, en los talleres que imparte, la mejor manera de acercar a las personas entre sí, ayudarlas a que se expresen sin miedos y superen sus barreras.


¿Cómo nace la idea de organizar un taller de fotografía dirigido a madres y padres de hijos/as con diversidad funcional?
Hace unos años formé parte y colaboré con una ONG llamada Almas especiales que trataba de ofrecer reportajes fotográficos a familias con niños con diversidades funcionales, intentado llevar ese tipo de reportajes donde, por falta de tiempo, recursos o prejuicios que nosotros mismos nos imponemos, no suelen llegar. Esta experiencia fue tan enriquecedora que pensamos en un proyecto donde la familia misma pudiera llegar al mismo punto de reflexión y creatividad desde dentro.

¿Cómo resumirías la metodología que sigues a la hora impartir un taller? ¿Es necesario un conocimiento técnico previo?
En este taller no vamos a centrarnos en la parte técnica, sino en el valor de la fotografía documental. Abordaremos conceptos como la composición y la luz pero sólo como un recurso más. Aún así, durante el curso, se resolverán también todas las dudas técnicas de los alumnos.

La fotografía suele ampliar y mostrarnos la cara real de lo que somos, y siempre suele ser una perspectiva mejorada de la idea que tenemos de nosotros mismos.

Tanto a nivel profesional como personal, ¿cuáles son los principales retos a los que te enfrentas al abordar un proyecto de estas características? 
Mi objetivo principal es que los asistentes acaben el curso con el convencimiento del valor que tienen las fotografías como testigo del paso del tiempo y, sobre todo, empoderar los pequeños momentos que como padres nos pasan desapercibidos y que con el tiempo, son las cosas que realmente aportarán valor a nuestros recuerdos.

¿Cuáles crees que son los beneficios que la fotografía aporta a las familias que participan?
El beneficio a corto plazo es poner atención en lo que tenemos y en lo que somos como familia. Mirar a través de una cámara te permite dar un paso atrás y ver las cosas con perspectiva. Esa perspectiva suele ampliar y mostrarnos la cara real de lo que somos, y siempre suele ser una perspectiva mejorada de la idea que tenemos de nosotros mismos.
A largo plazo son toda esa cantidad de matices que los recuerdos borran o atenúan, conservados para siempre.

¿Consideras que fotografía puede usarse como herramienta de cambio a través de la expresión de emociones individuales?
La acción de pulsar un botón no define la fotografía, sino la serie de decisiones que tomas antes de hacerlo, y a todas ellas las condiciona el individuo y su estado emocional. Una cosa no se entiende sin la otra, así pues, una fotografía es claramente la expresión de las emociones de cada uno en el momento en el que se realizaba la fotografía.

La acción de pulsar un botón no define la fotografía, sino la serie de decisiones que tomas antes de hacerlo

¿Hay alguna historia que te haya marcado especialmente en los talleres que has impartido?
Desde que soy madre, todas las historias de superación donde se implican familias me tocan especialmente de manera emocional, desde las más pequeñas luchas a las familias de titanes en las que todo va a la contra.


¡INSCRÍBETE AHORA!

Cerrar menú