Consejos en tiempos de aislamiento: estimulación para niños/as de 0 a 12 meses (I)

He aquí una serie de consejos que te pueden ayudar con tu(s) hijo(s)/a(s) durante estos días de confinamiento. Van dirigidos a todos/as sus cuidadores/as. Esta es la primera parte de la serie y, al final del artículo, podrás encontrar el enlace a la segunda parte.

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Por Equipo de Atención Precoz del CDIAP Aspanias


Cuídate

Para un bebé la relación con sus cuidadores lo es todo, tanto que los primeros meses su mundo interno (sus emociones) dependen de forma inseparable del retorno que le hacen los padres: representan todo su mundo. Son tan sensibles al entorno afectivo que, para cuidarles de la mejor forma posible, primero has de cuidarte a ti misma: es imprescindible para su bienestar y su desarrollo.

Son días difíciles para todos/as, y es lícito estar preocupados y tener momentos de aprensión. Pero procuremos evitar fuentes de ansiedad indebida: evitemos pasar mucho tiempo con el bombardeo de información en las redes sociales, informémonos a través de fuentes fiables y por un tiempo limitado.

Por suerte, el SARS-COV-2 en niños se manifiesta con cuadros leves e incluso asintomáticos. Con ellos, las precauciones van dirigidas sobre todo a evitar que sean fuente de contagio para población más vulnerable.

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Si le estás dando pecho, recuerda que tu dieta, aparte de darte los nutrientes necesarios para cuidarle, pasarán directamente a la leche, y por ello es importante que sea equilibrada. Si el pediatra ha pautado suplemento de vitamina D o hierro, sigue dándoselo y, en caso de dudas, consulta telefónicamente con ella/él. Si tienes que salir para hacer la compra, o si tienes terraza o balcón, aprovecha las horas de sol: es el mecanismo para activar en el cuerpo la vitamina D.

Somos seres sociales y la socialización es una necesidad básica para el bienestar psicológico. Estamos obligados al aislamiento social físico, pero la tecnología nos permite conectarnos emocionalmente con el resto del mundo, incluso por video llamadas. Aunque un bebé de pocos meses no pueda reconocer a otros adultos más allá de sus padres, sí que se puede beneficiar de que los padres tengan un buen equilibrio emocional, y para ello es fundamental dedicar un tiempo a las relaciones más allá del núcleo familiar. Siempre es preferible una llamada/video llamada a mensajes de texto, por ser un contacto más inmediato, cercano, real y rico. Si además tienes a tus padres aislados en su casa, pídeles consejos para la crianza: hay toda una sabiduría antigua que se transmite de generación en generación y, de paso, les estarás brindando un momento de compañía y de contacto con sus nietos.

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Aunque tu bebé sea demasiado pequeño como para seguir rutinas, es recomendable que el adulto estructure su propio tiempo con un plan diario o semanal de rutinas y actividades, que luego siempre se podrán flexibilizar.

Es fundamental contemplar, dentro de las rutinas, un momento de respiro para cada uno de los padres, para dedicárselo a sí mismo, desconectar y recargar pilas. Este punto vale con cualquier edad del niño.

Si tienes más niños puede resultar útil que el mayor le dedique unos momentos de atención al menor, no tanto desde una actitud de exigirle, sino más bien de hacerle sentir que tiene un rol importante en la casa, dentro de unas pequeñas tareas que sea en grado de asumir por la edad que tiene. Aunque la contribución real sea limitada, le puede ayudar al mayor a hacerse consciente de la diferencia de edad, a no tener actitudes regresivas (de niño más pequeño) por los celos, favorecerá su autonomía y la relación de hermanos, y te ayudará a no sobrecargarte con muchas demandas a la vez en la gestión del tiempo.


Cuida de tu hijo en casa. ¿Cómo se estimula?

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Nadie es más apta que tú para saber qué necesita tu niño. Aquí van unos consejos para un estímulo correcto y pleno, pero confía en tus capacidades: cada niño tiene una personalidad única desde el primer momento y los padres son quienes mejor la saben reconocer. Este proceso de conocimiento y reconocimiento mutuo no es algo racional sino más bien de conexión emocional a través del contacto, de la mirada, de un sentir íntimo que conecta dos cerebros de forma subconsciente.
En esta etapa (0-1 año) los estímulos sensoriales acompañados de la relación con el cuidador, es todo lo que tu peque necesita. Esos estímulos son:

De 0 a 6 meses

Visuales, olfatorios. Tu presencia es, para tu bebé, lo más precioso que hay en el mundo. Inicialmente van desarrollando la vista a través de ese estímulo tan potente para ellos que es la cara de los padres y tienen un olfato muy pronunciado por lo que te reconocen, entre otras cosas, a través del olor de tu piel.
Auditivos. Ya desde la segunda mitad del embarazo los niños agradecen este tipo de estímulo. El estímulo auditivo más beneficioso es, cómo no, la voz de los padres. Cántale aunque no entienda las palabras, disfrutará el tono, el ritmo y las notas e, incluso si no tienes grandes dotes de canto, para él tu voz resultará encantadora. La música y el canto son un lenguaje universal que constituye, para el niño pequeño, un estímulo insustituible para favorecer la integración neurosensorial que tan importante es para un correcto desarrollo.
Táctiles, vestibulares, propioceptivos. La posición y el movimiento en el espacio, el equilibrio y el contacto físico con el entorno, empezando por el contacto corporal con el adulto y a través del descubrimiento y la experimentación de diferentes posturas y movimientos. Los ratos que lo tengas en tus brazos, usa tu voz y el movimiento para jugar con él. Muévelo balanceándole con movimientos rotatorios en una danza suave.

Ya desde el primer mes, puede disfrutar de estar en el suelo usando una colchoneta u otra superficie blanda. Ponlo varios ratitos al día boca abajo, es una de las posturas más importantes para su desarrollo. Es mejor más ratos cortos al día a que un rato largo se le haga desagradable. Los primeros 2-3 meses, si ves que boca abajo aún no puede girar la cabeza de lado, no lo pongas mientras esté dormido o mientras no estéis vigilando. Para que le resulte más agradable tanto esta postura como otras, puedes acompañarla de otro estímulo: tu cuerpo, tu voz, un juguete dejado a su alcance para que además lo vaya mirando o agarrando.

Si el niño ya se desplaza, ofrécele varios metros de superficie –dentro de las posibilidades de la casa–, adopta unas normas de seguridad de sentido común (proteger superficies que puedan hacerle daño poniendo por ejemplo alguna barrera física con cojines…) y luego deja que disfrute de su pequeña aventura en ese espacio seguro: dejar que te sorprenda, y que se sorprenda él mismo, es la manera de facilitar que exprese su potencial, y es importante para que en futuro sea autónomo y seguro de sí.

El momento de la comida es para todos, pero especialmente para los niños, mucho más que un acto necesario a sobrevivir. Es un momento de exploración a través de otro sentido importante, el gusto, a la vez que un momento especial de la relación: el niño de cualquier edad está especialmente receptivo a la calidad del cuidado de ese acto. Procura que sea lo más relajante posible y que lo disfrutéis entre los dos, dedícate a él, aparta las distracciones. Si ya has introducido la alimentación complementaria (los sólidos, que se suelen empezar a los 6 meses, a veces un poco antes) conviene estructurar este momento: que el niño tampoco tenga distracciones y aprenda que es un tiempo dedicado exclusivamente a comer.

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De 6 a 12 meses

Que el niño se desplace o no de forma autónoma, no tengas prisa para que camine: es importante que primero lo animes a desplazarse en el plano horizontal (reptación o gateo). Para ello, vale remarcar una vez más lo importante que es que se acostumbre al suelo y a estar boca abajo desde el primer momento. Sin embargo puede que, aun así, el niño se salte la fase de gateo. No te preocupes, este dato de por sí no es indicativo de que tenga ninguna patología. Otros niños desarrollan un gateo atípico como son el culear o empujarse con una sola pierna: vale lo mismo que antes.

En esta etapa ya empiezan a diferenciar una persona de otra y a reconocer claramente caras familiares más allá de los padres: en las vídeollamadas pueden participar, sentir el contacto de otros seres queridos es un buen estímulo.

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