Consejos en tiempo de aislamiento: estimulación para niños/as de 0 a 12 meses (II)

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Por Equipo de Atención Precoz del CDIAP Aspanias


Actividades y juegos que puedes hacer en casa

Aquí tienes unos ejemplos de actividades y juegos a través del movimiento para estimular al niño el primer año de vida.

Estimulación del equilibrio y de la conciencia corporal

Danza del mar. Sujeta al niño con su cara en frente de la tuya, y balancéalo suavemente de un lado a otro, o de adelante hacia atrás, como las olas del mar. También lo puedes balancear apoyándote a una superficie (sofá o cama) sobre tu espalda y sujetándolo por la cintura. Cuando ya se aguanta sentado, él mismo es capaz de seguir un ritmo musical, como un pequeño bailarín.
Dar volteretas.
Jugar al corro.

Alrededor de los 6 meses ya puede imitar gestos y movimientos. Tanto acompañando una canción con gestos como jugando con los padres disfrutará de comunicarse a través del cuerpo. Unos ejemplos: palmaditas, los cinco lobitos, hacerse el indio… y libre espacio a la improvisación! De esta manera está aprendiendo no solo de sus movimientos, sino también de su imaginación: es el principio del pensamiento.

Estimulación del oído y de la vista

Ponle música y cántale. Canciones para niños, música clásica o de otro género, lo importante es que no tengan un ritmo y una intensidad excesivos.

Sonajeros, juguetes de empujar que lleven cascabeles. Se recomienda empezar por juguetes cuyo ruido sea producido por la manipulación, antes que ruidos electrónicos y automáticos.

Juguetes con luces y colores. Se recomienda, al menos los primeros meses, evitar luces y colores intensos.

Estimulación táctil: el masaje infantil. Hay muchas técnicas para el masaje, y muchos son los beneficios. También se recomiendan para tratar el cólico del lactante. Puedes ir experimentando, a través de sus reacciones encontrarás la manera más agradable para él. Lo que siempre se recomienda, es de usar una presión suave: ni caricias, ni fuerza. Y, en caso de masaje en la barriga, seguir con las manos la dirección del reloj (sentido horario).


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Consejos para el sueño

El momento de pasar al niño a su cama y la elección de hacer colecho dependen de factores culturales, sociales, económicos y familiares, y de por sí no son indicativos. El sueño es un proceso fisiológico que se va estructurando los primeros meses de vida, a través de la maduración de la parte del cerebro que hace de “reloj” del sueño, pero para que se “normalice” en cuanto a despertares hace falta esperar al menos hasta el primer año de vida: cuanto más pequeño el bebé, más veces se despertará en una noche y menos diferencia hará entre día y noche. Cuando tenga un año, todavía es normal si se despierta 2-3 veces por noche.

En torno a los 6-8 meses, cuando empieza a diferenciarse (reconocerse) a sí mismo de sus padres, es normal que pueda pasar por una etapa de ansiedad de separación, es decir que se dé mucho más cuenta de los momentos de separación de sus padres, y entre ellos el momento de dormir. Esto puede hacer que tenga más dificultades con el sueño, pero es una etapa transitoria en la que el niño necesita ser acompañado con cierta flexibilidad. En general, el desarrollo puede pasar por otras épocas de inseguridad, sobretodo coincidiendo con momentos de muchos cambios (cuando empieza a caminar solo, el inicio de la guardería…).

El acto de abandonarse al sueño, de perder el control de la vigilia y dormirse, constituye un momento delicado que puede despertar (nunca mejor dicho) inseguridad. Los primeros meses es normal que no tenga esa habilidad y necesite el acompañamiento de los padres, pero si esa contención del adulto viene desde la tranquilidad facilita que el bebé desarrolle la capacidad de calmarse él solo ante una leve inseguridad. A esa capacidad se le llama autorregulación y sienta las bases para que pueda afrontar sus pequeños retos cotidianos y, más adelante, construir su equilibrio emocional, su identidad y su autoestima.

⦁ Por el otro lado, cada niño nace con un temperamento, pero no os desesperéis: incluso los niños con temperamento sensible, los que algunos llaman “de altas demandas”, si nos adaptamos en ese juego de resonancia afectiva y se sienten acompañados, ya durante el primer año de vida pueden ir lidiando cada vez mejor con sus dificultades y limando su temperamento. De hecho, muchos de estos niños son altamente responsivos al entorno no solo en lo negativo sino también en lo positivo. Los niños de temperamento sensible pueden tener dificultades de regulación, es decir que en un primer momento les puede costar más calmarse, comer, dormir, pueden sobrerreaccionar a los estímulos (ser más irritables, tener más sustos) y pueden cansarse más rápidamente. Necesitan sentirse acompañados con la voz, la mirada, el contacto corporal, adaptándonos a su ritmo y poniendo especial atención en los cambios (de posición, de actividad…), que han de ser graduales.

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Hemos visto como la relación con el bebé, su capacidad de calmarse y el sueño van estrictamente relacionados. Pero también juega un rol importante el estímulo ambiental, por lo que se han reconocido factores que pueden interferir y otros que pueden facilitar el sueño:

  • Evitar la exposición a pantallas (televisión, móvil, tablet): por un lado la luz azul de las pantallas interfiere con el sueño, por el otro este tipo de estímulo favorece, sobretodo en el niño pequeño, agitación interna que también dificulta el sueño.

⦁ Usar luz cálida (amarilla) las horas antes de acostarse, evitar luz blanca (neón…)
⦁ Ya hemos visto lo importante que es la exposición al sol. Se ha visto que, entre otras funciones, también tiene la de ayudar a regular el sueño. Si tienes un balcón o terraza, aprovecha para tu pequeño al menos media hora de sol al día. Evita exposiciones intensas y prolongadas.
⦁ Las últimas horas de la tarde se dedicarán a juegos tranquilos
⦁ Conviene hacer siempre lo mismo a la hora de acostar al niño y tener una hora más o menos estable para levantarse y acostarse: utilizar rutinas facilita el aprendizaje de dormir.
⦁ No conviene favorecer que se quede dormido en el sofá o en un sitio distinto de su “nido”: asociar el momento de dormir a un lugar apropiado es una de esas rutinas que le darán seguridad. Además, probablemente en los cambios de ciclo de sueño se despierte y llore.


Pantallas

Se desaconseja la exposición a pantallas (televisión, móvil, tablet) en niños menores de 3 años, en cuanto interfiere con el desarrollo psicomotor, especialmente en los procesos de autorregulación, atención, integración neurosensorial que son las bases del aprendizaje y del equilibrio afectivo-emocional en las primeras etapas de la vida.

Hay evidencias de que si el cuidador mira al móvil mientras tiene al bebé en los brazos, este recibe el mensaje que la mamá o el papá prefieren prestar atención a una pantalla antes que a él justo cuando, al contrario, la relación con ellos es lo que más necesita para su desarrollo.

A partir de los tres años, se pueden introducir contenidos audiovisuales adecuados a la edad, por un tiempo de media hora diaria o, por lo menos, inferior a una hora, y de forma supervisada por el adulto. El tiempo de exposición puede variar con la edad, actualmente se recomienda que sea inferior a una hora al día hasta los 5 años y de máximo una hora hasta los 12 años.


El nen i la nena prematur(a)

El niño prematuro es un niño que presenta aún más vulnerabilidad respecto a otro de la misma edad, especialmente los primeros meses, cuando todos sus sistemas sensoriales están todavía inmaduros. Por vulnerabilidad se entiende sensibilidad al estrés, y el estrés es representado por un estímulo exagerado respecto a su capacidad de recibirlo y responder.

El estímulo adecuado es el que cae en una franja que le interese lo suficiente, pero sin llegar a agobiarlo. Se trata de ir aprendiendo cómo sintonizarnos con él, sentir sus reacciones, adaptarnos a su ritmo, y así buscar la manera de interactuar a través de estímulos que pueda sostener. De esta forma conseguiremos:

  • Respetar cuando se cansa o se estresa (lo que nos puede expresar con llanto, agitación, cambio de coloración, hipo…), pero sin impedirle que experimente sus habilidades por miedo a que lo pase mal. Así aprenderemos cómo estimular sin sobrestimular, por un lado, y sin sobreproteger, por el otro.
  • Por lo general, con el niño prematuro conviene hacer cambios de forma gradual (de posición, de un estímulo a otro…), evitar ruidos fuertes, luces intensas, movimientos rápidos.
  • Los primeros meses puede necesitar más que otro niño todo lo que es contacto físico (brazos, piel con piel, masaje infantil…): de no haber nacido antes de la cuenta, aún estaría acostumbrado a tener un contacto constante con la madre en el útero. A menudo puede darle seguridad el hecho de sentir un límite físico a su cuerpo, lo cual puedes conseguir colocándole cojines alrededor.
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